Una tonalidad es una nota principal, la tónica, más la escala construida sobre ella. Una canción en G mayor (Sol mayor) vuelve una y otra vez a G, su nota de reposo, y usa las notas de la escala de G mayor. En el habla diaria también se dice “tono” (“¿en qué tono está la canción?”), pero aquí decimos tonalidad, porque un tono es también la distancia de dos semitonos. Hay doce tonalidades mayores, y algunas son mucho más cercanas entre sí que otras. Si las ordenas de quinta en quinta, aparece un patrón sencillo: con cada quinta se agrega exactamente un sostenido o un bemol. Si cierras esa cadena en un anillo, tienes el círculo de quintas. Primero vamos a ver por qué funciona y después para qué sirve.
Mira la estructura de la : T T S, luego T, y otra vez T T S. Son dos mitades idénticas de cuatro notas, unidas por un tono. Cada una de esas mitades se llama tetracordio:
Ahí está el secreto de todo el círculo. La mitad superior de C mayor (Do mayor), G A B C, tiene exactamente la forma que necesita una mitad inferior. Así que puede empezar una nueva escala mayor: G mayor.
Sube una quinta, de C a G. G mayor toma la mitad superior de C mayor como su mitad inferior y necesita una mitad superior nueva. Construida con el mismo T T S, esa mitad obliga a una nota a subir un : F (Fa) se convierte en F♯ (Fa sostenido). Si en cambio bajas una quinta, de C a F, la mitad inferior de C mayor pasa a ser la mitad superior de F mayor (Fa mayor), y la nueva mitad inferior obliga a B (Si) a bajar un semitono, a B♭ (Si bemol). Recorre el círculo y compruébalo: pasa siempre.
C mayor: sin sostenidos ni bemoles
C mayor usa solo las notas naturales. Sube o baja una quinta.
Fíjate en el orden en que aparecen los sostenidos nuevos: F♯, C♯, G♯, D♯…, cada uno una quinta por encima del anterior. Es el orden de los sostenidos que todo alumno de solfeo recita, “Fa Do Sol Re La Mi Si” (F C G D A E B). Los bemoles llegan en el orden inverso, B♭, E♭, A♭…, “Si Mi La Re Sol Do Fa” (B E A D G C F). En ese orden se escriben al principio del pentagrama, en la armadura.
En doce quintas pasas por las doce notas y vuelves a C. Por eso las tonalidades forman un círculo: los sostenidos en el sentido de las agujas del reloj, los bemoles en sentido contrario. Abajo, los dos lados se juntan: G♭ mayor (6 bemoles) y F♯ mayor (6 sostenidos) tienen las mismas notas, escritas de dos maneras (son ), y lo mismo pasa con D♭ y C♯ mayor, y con B y C♭ mayor. Es el mismo círculo que nos dio las doce notas en la lección ¿Por qué doce notas?
La etiqueta pequeña debajo de cada tonalidad es su armadura: 2♯ significa dos sostenidos, ♮ ninguna alteración. Cuando una tonalidad se puede escribir de dos maneras, aparecen las dos. El anillo interior muestra el de cada tonalidad mayor, que usa las mismas notas (lo vemos con calma en la lección Tonalidades relativas).
Dos tonalidades contiguas en el círculo se diferencian en una sola nota (tienen seis notas en común), así que la música pasa de una a otra con suavidad. La teoría musical llama tonalidades vecinas a las que tienen la misma armadura o una alteración de diferencia. Una tonalidad mayor tiene cinco: sus dos vecinas en el círculo, su relativo menor y los relativos menores de esas dos (para C mayor: G mayor, F mayor, A menor, E menor y D menor). Las tonalidades opuestas en el círculo comparten menos notas y suenan más lejanas.
Un adelanto del capítulo de acordes: un acorde es un grupo de notas que suenan juntas, y puedes construir uno sobre cada nota de una escala. Se nombran por su grado, en números romanos: I es el acorde sobre la primera nota, IV sobre la cuarta, V sobre la quinta. En mayúsculas son acordes mayores, en minúsculas (ii, vi) acordes menores. Un cifrado como Dm significa D menor. Una letra sola, como F, es un acorde mayor.
En el círculo, los tres acordes mayores de una tonalidad son vecinos: I en el centro, IV un lugar en sentido contrario a las agujas del reloj, V un lugar en el sentido de las agujas del reloj. Son los tres grados principales: I la tónica, IV la subdominante, V la dominante. Los tres acordes menores de la tonalidad quedan justo adentro. (El acorde del séptimo grado, vii°, construido sobre la sensible, no es ni mayor ni menor, así que no tiene lugar en el círculo.) Elige la tónica de una tonalidad:
Una progresión de acordes es una serie de acordes tocados uno tras otro. Muchas progresiones avanzan en sentido contrario a las agujas del reloj, cada acorde una quinta por debajo del anterior, porque la atracción de un acorde hacia el que está una quinta más abajo es la más fuerte que hay. Por eso V, el acorde de dominante, lleva con tanta fuerza de vuelta a I. Escucha vi–ii–V–I en C mayor: Am, Dm, G, C. Sus A, D, G, C avanzan tres lugares por el círculo y vuelven a la tónica, C.
Explora cada tonalidad, su armadura y su escala en la herramienta interactiva Círculo de quintas.
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