Hasta ahora viste qué notas tocar. El ritmo trata de cuándo tocarlas y cuánto dura cada una. Es lo que hace que se te mueva el pie.
Debajo de casi toda la música hay un pulso constante, hecho de tiempos. Es lo que sigues cuando aplaudes o golpeas con el pie. Un metrónomo marca los tiempos por ti. Ponlo en marcha y sigue el pulso con él:
La velocidad del pulso es el tempo, que se mide en pulsos por minuto (BPM). A 60 BPM hay un tiempo por segundo, y a 120 BPM, dos. Las partituras, sobre todo en la música clásica, suelen indicar el tempo con una palabra en italiano:
Los tiempos se agrupan, y el primer tiempo de cada grupo, el tiempo fuerte, se marca un poco más que los demás, los tiempos débiles (en 4/4 el tercer tiempo también se marca un poco: es el tiempo semifuerte). Cada grupo forma un compás, y en el las líneas divisorias separan un compás del siguiente. La indicación de compás (o cifra de compás), al principio, te dice cuántos tiempos hay en cada compás: el número de arriba cuenta los tiempos y el 4 de abajo dice qué figura vale un tiempo, aquí la negra, la cuarta parte de la redonda (mira las figuras más abajo). Se lee “cuatro por cuatro”, “tres por cuatro”, “dos por cuatro”.
Casi todo el pop, el rock y el blues: cuatro tiempos parejos.
Un vals: UN dos tres, UN dos tres.
Una marcha: izquierda, derecha, izquierda, derecha.
Cambia el compás en el metrónomo y escucha cómo se acentúa el primer tiempo:
La forma de una nota, su figura, te dice cuánto dura (su valor), contado en tiempos. Cuando la negra vale un tiempo, como en todos los compases de esta página, una redonda dura cuatro tiempos. Cada figura siguiente dura exactamente la mitad: una blanca dura dos tiempos, una negra un tiempo, una corchea medio tiempo y una semicorchea un cuarto de tiempo. Así que en un compás de 4/4 caben una redonda, dos blancas, cuatro negras, ocho corcheas o dieciséis semicorcheas.
Fíjate en su forma: la redonda es una cabeza hueca, sin plica. La blanca le agrega una plica (la rayita vertical), y la negra tiene la cabeza rellena. La corchea agrega un corchete, la semicorchea dos. Para contar las corcheas se dice “1 y 2 y”. Para las semicorcheas muchos maestros usan sílabas, como “ti-ri-ti-ri” o “ta-ka-ta-ka”. Los pentagramas de esta página cuentan a la manera inglesa, “1 e y a 2 e y a” (del inglés “one e and a”).
El silencio también cuenta. Cada figura tiene un silencio de la misma duración, que te dice que no toques durante ese tiempo: el silencio de redonda, el de blanca, el de negra, el de corchea y el de semicorchea.
Un puntillo después de una nota le suma la mitad de su valor. Una blanca con puntillo dura 2 + 1 = 3 tiempos, un compás entero de 3/4. Una negra con puntillo dura 1 + ½ = 1½ tiempos, y muchas veces le sigue una corchea que completa el tiempo.
Llena un compás de 4/4 con notas y silencios. El compás está completo cuando las duraciones suman cuatro tiempos.
Un ejemplo famoso es el blues de 12 compases: doce compases de 4/4. Cada casilla de abajo es un acorde (varias notas tocadas juntas, que vas a conocer en el capítulo de acordes) y dura un compás. Escúchalo rasgueado en una guitarra, un rasgueo en cada tiempo, con el metrónomo contando:
Cada fila del blues tiene cuatro compases, y cada acorde empieza en el primer tiempo de un compás. La mayoría de las canciones se construyen así, en grupos de cuatro compases.
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