Una progresión de acordes es una serie de acordes que se tocan uno después de otro. En la armonía clásica también se habla de enlace de acordes. Y la progresión escrita para tocar una canción, por ejemplo con los acordes sobre la letra, es el cifrado. Como escribimos los acordes en (mira los acordes de la tonalidad), una progresión funciona en todas las tonalidades: I–V–vi–IV es G D Em C en G mayor y C G Am F en C mayor.
Elige una tonalidad y escucha. Cada progresión suena rasgueada en la guitarra, un acorde por para que sea corta. En una canción de verdad, cada acorde suele durar un o más (el blues de 12 compases le da un compás entero a cada acorde).
Ahora míralas con las funciones: I–IV–V–I sale de la tónica, pasa por la subdominante y la dominante, y vuelve a la tónica. En I–V–vi–IV, el vi sustituye a la tónica, y en ii–V–I, el ii hace el papel de la subdominante. Así ves de un vistazo dónde una progresión crea tensión (la dominante) y dónde descansa (la tónica).
En el jazz, el ii–V–I se toca casi siempre con acordes de séptima (ii7–V7–Imaj7), y el blues de 12 compases pone una séptima de dominante en sus tres grados (I7, IV7, V7). La séptima de dominante debe su nombre al acorde del quinto grado, la dominante, el único grado de la escala mayor donde se forma de manera natural. Son acordes de cuatro notas, que vas a ver justo después en los acordes de séptima.
En música, una frase es un pasaje que forma una unidad, como una oración cuando hablamos. El enlace de sus dos últimos acordes se llama cadencia, y es lo que decide cómo termina: con firmeza, con suavidad o en suspenso. Aquí tienes tres cadencias que todo el mundo conoce:
El final más fuerte: la dominante lleva de vuelta a la tónica. Muchísimas canciones terminan así. Cuando los dos acordes están en estado fundamental (con su fundamental en el bajo) y la melodía termina en la tónica, como aquí (el último acorde tiene C también arriba), se llama cadencia perfecta. Si no, cierra con menos firmeza y se habla de cadencia imperfecta.
Un final más suave, de la subdominante a la tónica. Es la que suena con el “Amén” al final de muchos himnos, de ahí su apodo: la cadencia del “Amén”.
La dominante promete volver a la tónica, pero la música cae en el sexto grado (vi). Esa sorpresa engaña al oído (por eso también se llama cadencia engañosa) y la frase todavía no suena terminada.
En cambio, una frase que se detiene en el V queda abierta, como una pregunta: es una semicadencia (también llamada cadencia suspensiva). Se oye mucho a mitad de una canción, antes de que la frase siguiente vuelva a la tónica.
Para pasar de un acorde a otro con fluidez, elige que estén cerca unas de otras, así tu mano casi no se mueve. Haz clic en una progresión para ver sus formas, elegidas de esa manera (cada acorde aparece una sola vez). Cuando se puede, van primero los acordes abiertos. Las formas que llevan el nombre de una letra (como “forma de E”) son los y las formas CAGED de la lección Acordes en la guitarra.
Arma tus propias progresiones con la herramienta Crear progresiones.
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